viernes, 27 de septiembre de 2019

Garabandal: ¿ángeles o demonios?

Comenzaba la década de los sesenta en tierras cántabras. España seguía aletargada e incomunicada por aquel telón invisible que destilaba el franquismo. Mientras los Beatles comenzaban a despuntar en toda Inglaterra, dando un nuevo aire musical y cultural, la vida en el pequeño pueblo español de San Sebastián de Garabandal, comenzaba su propio "boom" por un tema radicalmente distinto.
Como ya pasara en Fátima en 1917 y en Lourdes por el año 1858, España vivía sus más importantes apariciones marianas.
Pongámonos en situación: nos encontramos en tierras cántabras, enormes parajes compuestos de tonalidades verdes provocados por la variada vegetación, combinado con tonos pardos originados por las piedras que se vislumbran en las cotas medias y altas. En los 60, Garabandal era un núcleo propio de la España rural. Un sitio aislado, sostenible gracias al sector primario y de no fácil acceso. Las caminos serpenteantes, en ocasiones sin asfaltar, se cortaban en los inviernos más severos. El recóndito núcleo de población, acostumbrado a una vida tranquila, no podía ni imaginar lo que estaba por venir.
En 1961, la tranquilidad del lugar voló por los aires con la historia de cuatro niñas de esa localidad cántabra. Las jóvenes escolares Conchita, Mari Loli, Jacinta y Mari Cruz, comenzaron a mostrar comportamientos extraños, que en un primer momento, apenas perturbaron la vida en el pequeño pueblo.
La historia cuenta, que tras una travesura, algo aparece delante de dos de ellas, sumiéndolas en un extraño trance. Tras este suceso, las niñas reclaman la atención de sus vecinos y familiares, que sospechan que se trata de un simple juego de niñas.

Imagen de las cuatro niñas
Las niñas, no solo se desmarcan de su "visión", sino que se reafirman. Mientras tanto, los días pasan, y  la visión se extiende a todo el grupo, ante la mirada atónita de sus paisanos, que comienzan a estar desconcertados. En aquellos tiempos, la religión, los mitos, y las historias reales, formaban un amasijo difícil de desentrañar.
Tras las primeras apariciones, las niñas, no se sabe si guiadas o no por alguna mentalidad adulta y eclesiástica, identifican al ser extraño que se les aparece continuamente como el Arcángel San Miguel. Según la visión teológica, este "ser del cielo" es el encargado de liderar a todos los ejércitos de ángeles.
A día de hoy, todavía se conserva en el pueblo el lugar exacto donde se aparecía este extraño ser luminoso.


El Arcángel San Miguel, siguió estableciendo contacto con las niñas (a estas alturas, las cuatro jóvenes podían verlo simultáneamente y con claridad), y todas ellas mantenían largas conversaciones sobre su vida cotidiana.
Es de imaginar que, a estas alturas de la historia, el pueblo entero comenzó a hundirse en una espiral religiosa. Poco a poco, los detractores del suceso se fueron sumando a las filas de los creyentes, aumentando en número cada aparición del supuesto ángel.

Piedra sobre la que, supuestamente, se aparecía el ángel
Este fenómeno extraño fue atravesando valles y montes, sumando adeptos día a día.
Tras varias visitas a las niñas, el ángel, receloso al principio de sus intenciones, desveló a las niñas que él estaba preparándolas para la llegada de un ser mucho más especial: la Virgen María.
El 2 de julio de 1961, la virgen María se apareció a las cuatro niñas, y comenzó una relación que sale de los términos de la lógica comúnmente establecidos. 
Las cuatro chicas comenzaron a sufrir extraños cambios conforme avanzaba el fenómeno. Todas ellas, distribuidas sin orden por el pueblo, sentían "la llamada", consistente en tres avisos que solo ellas percibían, y se reunían en algún punto concreto sin que nadie les avisara ni se registrara ninguna cita previa compartida. Una vez reunidas, las jóvenes avanzaban a toda velocidad por las callejuelas de su localidad, y se encaminaban hacia un monte cercano con la mirada clavada en el cielo. En estos trayectos, sorteaban sin dificultad los numerosos obstáculos en forma de piedras o arbustos punzantes sin que nada ni nadie pudiera detenerlas. Cuentan los testigos que nadie podía alcanzarlas, y que cuando entraban en trance, eran incapaces de moverlas, puesto que se quedaban totalmente rígidas y no respondían a ningún estímulo. 

Niñas en pleno trance

Como cabe esperar, estos hechos ya ocupaban páginas de periódicos enteras, suscitando la atención de todo el mundo (literalmente) como ya ocurriera en Fátima o Lourdes.
Hasta la zona se desplazaron miembros de la Iglesia, creyentes, escépticos, incluso algún científico o psiquiatra dispuesto a desenmascarar el misterio.
Según cuentas las crónicas, los más escépticos trataron de realizar pruebas físicas a las niñas, como clavarles alfileres y agujas en distintas partes del cuerpo (incluso se llega a decir que punzaron sus ojos), con la intención de que las niñas mostraran algún tipo de estímulo. Las mismas crónicas, relatan que las pruebas no arrojaron respuesta alguna, puesto que las niñas parece que ni se inmutaban mientras sufrían los pinchazos.

                           

En el vídeo (en inglés), se hace una recopilación de las apariciones vividas por las niñas. 
Pero además de las supuestas visiones, de los cuerpos catatónicos, y de la sincronización involuntaria de las niñas, otros misterios físicos comenzaban a emerger. Al parecer, cada vez que las niñas sentían "la llamada", una gran multitud las seguía por los angostos caminos y senderos. Muchos de los acompañantes entregaban a las niñas rosarios, cruces, piedras, y otra gran variedad de objetos; las niñas, solemnes en todo momento, levantaban estos objetos para que la supuesta virgen los besara. Tras el beso, las niñas (que permanecían mirando al cielo constantemente), identificaban cada objeto y se lo devolvían a sus respectivos propietarios. Estamos hablando que los objetos al principio eran ofrecidos por decenas, llegando incluso a la centena, y según cuentan, nunca una niña entregó un objeto equivocado a su supuesto dueño.

Niñas ofreciendo objetos para ser besados
Otro de los rasgos del trance, era que las niñas no sentían dolor ninguno, pero tampoco dejaban marca física los muchos impactos que ellas mismas provocaban tirándose al suelo sobre la superficie empedrada. 

Niña en pleno éxtasis
Pero no solo las niñas veían a la Virgen María. Algunos de los allí presentes, decían que también podían observar a aquel celestial ser, aunque muchos de ellos fueron tratados de farsantes al carecer su historia de la más mínima estructura, lógica y detalle. 
Uno de los ilustres personajes que se unió al trance, fue un miembro destacado de la logia católica, el sacerdote Luis Andreu, que falleció horas más tarde alegando que había visto a la "madre celestial". El padre Andreu era muy conocido en la zona, puesto que había pasado muchas horas en compañía de las niñas. Aparentemente, ningún problema de salud le acechaba, pero tras unas frases referidas en el interior de un coche, falleció repentinamente. 
Con el paso de los meses, las niñas iban acumulando "éxtasis" en su haber, pero no trasladaban ninguna información relevante sobre las intenciones de la Virgen María. Finalmente, las niñas comenzaron a relatar frases textuales de la aparición. En ellas, una mezcla de cariño y rabia alertaba a la humanidad sobre sus pecados, y vaticinaba un tremendo castigo para todo el mundo que no se hallara en la zona cercana a Garabandal. 

"Ya se está llenando la copa y si no cambiamos nos vendrá un castigo muy grande" 

Estas predicciones atemorizaron a la población local, e incluso a los muchos extranjeros que ya deambulaban por la misteriosa zona. Se dio el caso de que numerosos visitantes de otros países vendieron todas sus posesiones y se asentaron en Garabandal. El pequeño pueblo pasó a ser epicentro de numerosas peregrinaciones venidas desde todos los puntos del planeta. Según relatan las propias niñas, una de ellas sabía del acontecimiento que se iba a producir y su fecha exacta. Según las propias transmisoras, el evento iba a ser visible a todo el mundo, y cambiaría nuestra forma de pensar para siempre. 
Todos estos mensajes que rozaban lo apocalíptico se producían en una zona conocida hoy como "los pinos", una loma a las afueras de Garabandal que llegó a congregar hasta 25.000 personas en el auge del fenómeno.

Inicio del camino hacia la zona de los pinos
A día de hoy, el camino que realizaban las niñas, se encuentra señalizado, y cada ciertos metros nos encontraremos con altares, cruces, ofrendas, y paneles informativos sobre todos los sucesos acaecidos en este pequeño núcleo urbano. 

Cada aparición relevante está señalizada en forma de altar
A la zona de "los pinos", que en aquella época era una loma sin gran vegetación, se accede por una senda empedrada en un primer momento, que luego se convierte en un sendero de complicado acceso debido a las piedras y a su relevante pendiente.

Último tramo del sendero
Como vemos en las imágenes, el camino es escarpado. Ya hemos comentado al inicio de este post que las niñas hacían este camino a toda velocidad, y llegaban a la cima sin ningún atisbo de cansancio, sudor, o magulladura.
Antes de encarar el último tramo del camino hacia "los pinos", han construido un enorme altar dedicado a la Virgen, acompañado de una gran escultura con una campana, rodeada de mensajes bíblicos y supuestamente revelados en la zona. 

Altar dedicado a la Virgen
El número de cuadros, efigies y otros ornamentos cristianos es elevadísimo, contándose por cientos en todo el pueblo y los caminos circundantes.

Altar (detalle)
El camino de salida del pueblo también cuenta con un viacrucis, que hace de guía por la escarpada zona.
Una vez arriba, podemos contemplar la explanada, donde se produjeron la mayoría de hechos. Según los estudios y la cronología de la época, fueron cerca de 2.000 "éxtasis" los que las niñas experimentaron, aunque a veces no todas las niñas sentían "la llamada", por lo que las apariciones elegían a que niñas querían ver en cada momento. 

Monte de "los pinos"
La parte alta del monte, es el lugar más venerado. Como ya pasara en el resto del camino, la zona cuenta con varias ornacinas con vírgenes en su interior, así como bancos destinados a la oración y otros iconos religiosos. 

Ornacina con numerosas ofrendas
Allá por el año 1965 (4 años después de la primera aparición) los fenómenos cesaron repentinamente. Paralelamente, tanto la iglesia como la dictadura franquista, trataron de camuflar, esconder y deslegitimar todo lo allí acontecido, por lo que el volumen de personas, sobre todo españolas, bajó estrepitosamente cayendo casi en el olvido.
A pesar de estos intentos de secretismo y sabotaje, el movimiento de los creyentes de Garabandal era ya casi imparable. En diferentes puntos del planeta siguen a día de hoy funcionando sedes, haciendo las labores de embajadas del "mensaje de María". De hecho, el precio de cualquier casa de la zona es extrañamente desorbitado, pues muchos de los inquilinos son extranjeros, que siguen devotamente el transcurso de los hechos casi 60 años después. 
Las niñas, que siguieron haciendo entrevistas posteriormente, parecieron querer alejarse del extraño suceso y de su propio pueblo, puesto que las cuatro se casaron con estadounidenses y tres de ellas residen en Norteamérica. 
Evidentemente, las niñas han ido cumpliendo años, incluso alguna de ellas ya ha fallecido, pero el mensaje apocalíptico sigue sin descifrarse, pese a que, supuestamente Conchita (una de las implicadas) lo anunciará 8 días antes de que se produzca. 

Tal vez nunca sepamos lo que allí ocurrió realmente. ¿Se trató de alucinaciones colectivas? ¿un teatro preparado para recobrar la maltrecha fé?¿un juego de niñas?. Quizá fue realmente un milagro divino; si algún día la profecía de Conchita se cumple, se volverá a reabrir el caso en todo su esplendor.
En todo caso, sea real o no, las apariciones marianas siguen siendo un gran negocio, tanto para la gente del pueblo como para vendedores "on line". 
Si visitamos Garabandal bajo una perspectiva escéptica, nos llevaremos grandes sorpresas (o no tanto). Todo el pueblo está dedicado a las apariciones y a sus protagonistas. No falta casa en la que no encontremos una estampa de Jesucristo, la Virgen, el Sagrado Corazón o cualquier otra deidad cristiana. Las escenas que podemos contemplar a lo largo del camino o en la explanada de "los pinos" pueden resultar realmente estremecedoras o dantescas: personas que parecieran estar también en trance se dedican a pasear con sus rosarios fuertemente aferrados a sus manos recitando pasajes de la biblia y del propio rosario. La tranquilidad de la que suelen hacer gala los bosques cántabros, puede verse trastocada cuando escuchamos, como si de un lejano ejército sectario se tratara, a decenas de fieles murmurando extrañas oraciones a un ser lejano.
Por otra parte, en la tienda de souvenirs, que lleva viviendo del acontecimiento decenas de años, podemos adquirir los "packs" básicos del cristiano. Pues no podemos abandonar Garabandal sin una figurita de la Virgen, un rosario, o un libro adoctrinador sobre los mensajes que nos llegan desde no se sabe dónde. Por supuesto, para completar este paraíso devoto, no podían faltar los carteles de prohibición, pues parece que por llevar ropajes veraniegos estemos ofendiendo a un ente superior que nos castigará con furia por llevar una falda corta en el caso de ser mujer, o por lucir una camiseta de tirantes en el caso de los hombres. Quiero imaginar, que en la tierra prometida, el frac era uso obligatorio y quieren seguir manteniendo sus fervorosas costumbres. En el caso de querer autodenominarnos ateos en el pueblo, seremos inmediatamente reprendidos por parte de algunos sectores ultraconservadores, aludiendo a que "si estamos allí es para convertirnos". Entrecomillo esa frase porque son palabras textuales dichas por una vecina. Parece que los amantes del misterio tengamos que tener el carnet de una religión para poder recorrer esa España misteriosa,y mucha veces, profunda. 

El "prohibido" y el "no" parecen ser la esencia de algunos sectores religiosos







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